El Indio sostiene el puñal contra el cuello del hombre blanco, caído después de un enfrentamiento que tiene un seguro desenlace en la muerte. Sin embargo, ha decidido darle una oportunidad. Le pregunta al Cara Pálida si ha visto alguna vez en el bosque al Gran-Perro-Salvaje.
-Si... lo he visto – responde con dificultad.
-Habla con la verdad... ¿Qué te dijo el Gran-Perro-Salvaje?
El hombre blanco guarda silencio. Siente el afán y la firmeza con que el puñal presiona su garganta. Entonces habla:
- Me dijo que no pasará mucho tiempo antes de que el último indio se haya ido. Cuando eso suceda, el hombre blanco reclamará esta tierra como suya y la dominará por siempre...
Con un movimiento seguro, decidido, el puñal cortó sus palabras.
Montado en su caballo, el indio regresa en calma. En su sabiduría, siempre ha tenido claro que los perros, por muy grandes y salvajes que sean, no hablan.
Copyright (c) Julio Cañón, 1999
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