Su vuelo seguía un destino aleatorio. Zumbando por los rincones, generaba todo tipo de superficies y trayectorias, dispuesta a enfrentar con su marcha las más diversas teorías sobre su evolución en el espacio y en el tiempo. No contaba sin embargo la mosca con el cruel determinismo de las manos del matemático, que fijaron su trágico final en un punto que, para no complicar las cosas, se estableció como el origen del nuevo sistema coordenado.
Friday, January 23, 2009
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