Es un momento, un eterno aquí y ahora: Estoy en la Ville des Ateires, en el año de 1643, incinerando el cuerpo perverso de una vieja bruja que en sus últimos denuestos contra el mundo me condena a mí, y a todos los que presenciaron su muerte, a recordar de por vida, vida tras vida, la cruel pesadilla de su atroz tormento.
Estoy en la Ville des Ateires, que es cualquier lugar del mundo, en el año de 1643, que es cualquier tiempo presente, cumpliendo una condena que no se apagará con fuego.
Copyright (c) Julio Cañón, 1999
No comments:
Post a Comment