Todos quedaron maravillados con la luz brillante y dorada que se alzó en los cielos; era la luz de la sabiduría y la salvación, de tiempos mejores. Sólo uno le ocultó sus ojos. Aquel que prefirió la oscuridad, para encontrar así su propia luz.
Copyright (c) Julio Cañón, 1997
No comments:
Post a Comment